La relación entre conocimiento, información e incertidumbre, y el papel que juegan en describir el valor de los abogados en el Derecho

Antón Chéjov y Claude Shannon

Existe un popular principio de escritura dramática que indica que cada elemento de una historia debe ser necesario, y que los elementos irrelevantes deben eliminarse. Este principio (conocido como el “Rifle de Chéjov”) nace de un consejo dado por el escritor y dramaturgo ruso Antón Chéjov a un amigo sobre no poner un rifle en el escenario si no lo iba a usar, ya que era un error hacer promesas al público que uno no pensara cumplir.

Una muestra palpable del Rifle de Chéjov la podemos encontrar en el drama legal de televisión Suits, donde las asperezas del día a día de la profesión del Derecho junto a sus tecnicismos, son omitidos en favor de conducir una historia que debe ser relatada en un lapso no mayor a 60 minutos. Todo lo contrario sucede en las historias relatadas por el escritor John Grisham, donde los detalles técnicos y mañas de la profesión no solo abundan, sino que son de vital importancia para que el lector pueda alcanzar la mayor satisfacción posible al final de la obra.

En cierta manera, la técnica narrativa brindada por Chéjov nos ofrece una ventana para explorar el valor que brinda el abogado en el Derecho. Esta conexión se logra si concedemos que el rifle, al igual que el Derecho, representa un mensaje que se espera sea captado por un destinatario y almacenado para su posterior uso. Si este mensaje no es captado con claridad o es olvidado en parte, su posterior utilización será ineficaz para los fines requeridos por su emisor. Es por esta razón que tanto el rifle como el Derecho necesitan de certidumbre y claridad para poder ser utilizados de forma efectiva para cualquiera que sea el contexto en el que sean requeridos.

Pero lamentablemente, el mensaje que se transmite en el Derecho no siempre está revestido de total certeza a pesar de ser esa precisamente su intención. Tanto el aspecto dinámico del Derecho, como los problemas del lenguaje que lo alberga, contribuyen a que no siempre se pueda hablar de su total regularidad. Es por esto que se hace necesaria la constante participación de actores de reparto como son jueces, legisladores y doctrinarios para fines de completar aquellas lagunas que puedan representar fuentes de incertidumbre. Pero pese al esfuerzo de dichos actores, el libreto en ocasiones no queda totalmente despejado para que el mensaje llegue de forma clara y precisa a la audiencia. Es en esta brecha entre claridad e imprecisión que cobra primordial preponderancia el papel del abogado.

Podría decirse en cierto modo, que la labor del abogado es la de colaborar con la audiencia en completar la idea del rifle. Pero para completar esta idea debe contar tanto de conocimiento como de información. Conocimiento por un lado de lo que es un rifle, e información por el otro sobre los detalles que le permitan identificarlo como tal y a la vez distinguirlo de otros tipos de armas. Traído al Derecho esto sería, tener conocimiento sobre las leyes, principios jurídicos, jurisprudencia y derecho comparado, e información sobre los detalles particulares de su caso que le permitan hacer la conexión a los elementos conocidos anteriormente mencionados.

Lo anterior quiere decir, que mientras más complejo sea un caso, más incertidumbre existirá en el mismo para su resolución y por tanto una mayor cantidad de conocimiento e información relevante será requerida para fines de unirlo a la parte estática y no controvertida del Derecho. ¿Pero qué sucede cuando el conocimiento está incompleto o la información es insuficiente? ¿Qué herramienta puede utilizar el abogado para poder comunicar con claridad el rifle?

A una problemática similar se enfrentaba el matemático e ingeniero Claude Shannon al tratar de buscar una formula que le permitiera librar de interferencias una línea de comunicación. El problema que tenía por delante Shannon, era el de separar la señal de un mensaje (lo relevante) de los ruidos e interferencias que limitaban su claridad. En otras palabras, Shannon se encontraba en la misma situación que el amigo aconsejado por Chéjov; necesitaba mostrar un rifle con suma claridad.

Shannon no tuvo necesidad de desplazarse más allá de la estructura del mensaje mismo para dar con la respuesta a este problema de transmisión. Y es que éste no veía la solución en ampliar las frecuencias de transmisión o en cambiar los materiales de los cables, sino más bien en analizar cuál era la forma más eficaz de transmitir un mensaje sin perder su contenido. La solución que concibió para esto no solo revolucionó el campo de las comunicaciones, sino que dio vida a la era de la informática de la cual nos beneficiamos hoy en día. La solución estaba en definir la información como incertidumbre.

La teoría de Shannon (conocida como Teoría de la Información)[1], descansa en el hecho de que es posible comprimir considerablemente un mensaje si se tiene conocimiento del código (o lenguaje) que le sirve de fuente. Esto es posible a través de la determinación de patrones en el mensaje, o de redundancias[2], los cuales permiten discernir lo relevante del mensaje y deshacerse de las partes superfluas. Por ejemplo la frase ” Planeta Tierra” podría ser reducida a “Planet Tierr” ya que en ambas palabras la “a” es redundante para determinar por completo su significado y por lo tanto contribuye muy poco como elemento informativo. Pero lo mismo no sucedería con la palabra “papá”, ya que eliminar la “á” implicaría crear la confusión entre si se está hablando de un padre, de una papa, o del Papa. La “á” es necesaria ya que tiene un gran valor informativo en aclarar totalmente el mensaje y por tanto es una fuente de incertidumbre si se omite.

La conexión que podemos hacer con la teoría de Shannon, es que el Derecho también es un mensaje. Es la comunicación que hace una sociedad a sus miembros buscando reglamentar su accionar y conducta. Las leyes y jurisprudencia sirven no solo como código, sino también como muestra de la aplicación secuencial del mismo. Tanto dicho código como secuencia permiten al abogado elaborar patrones que servirán a la postre para eliminar el ruido y alcanzar la total claridad que se busca con el mensaje del Derecho. Cada caso tendrá aspectos redundantes que permitirán su conexión a otros casos y a los principios jurídicos que se desprenden de las leyes y la jurisprudencia. Y a la vez, y en mayor o menor medida, cada caso tendrá elementos de incertidumbre donde el razonamiento lógico del abogado en completar la información jugará un papel preponderante.

En conclusión, tanto el principio de Chéjov como la teoría de Shannon nos muestran que el valor del abogado se encuentra no solo en poder discernir entre un mensaje totalmente claro (un caso sencillo) y otro revestido de elementos de incertidumbre (un caso complejo), sino también en el de poder contar con los elementos de conocimiento que le puedan servir de patrón para poder resolver las partes del mensaje que no estén totalmente claras y así poder dar con la solución del enigma que representa el mismo. En otras palabras, su valor está en poder llevar la idea del rifle al público para que la obra pueda continuar.

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[1] La “Teoría de la Información” de Shannon fue publicada en 1948 bajo el título de “Una Teoría Matemática de la Comunicación”.

[2] Gleick, James. 2012. “The Information”.

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